EL ORIGEN DE LA IMAGEN DE SANTA EULALIA DEL CAMARÍN DE LA BASÍLICA

Santa Eulalia de Mérida. foto: José Luis Fernádez
Santa Eulalia

La imagen que hay en el Camarín de la Basílica de Santa Eulalia, arrastra  tras de sí toda una serie de interrogantes.

Alguna de estas preguntas se refieren a la existencia de una imagen anterior y por qué razón se pensó en sustituirla. ¿ Estaba deteriorada ? ¿Fue víctima de la actuación destructiva de imágenes que se produjo en la Guerra Civil? Y respecto a la nueva ¿Cuándo se hizo? ¿Quién fue el artista?

Santa Eulalia 1940

Se ha afirmado que se realizó en los años cincuenta, sin embargo hay estampas  de 1940, con la imagen actual, por lo tanto no fue en los años cincuenta cuando se produjo su sustitución. Por lo que hay que buscar una fecha anterior. Por lo tanto la posibilidad de haberse producido un deterioro por elementos radicales debería rechazarse. Y no es de extrañar que no se produjera ya que conociendo la devoción de Mérida a su Patrona, ningún emeritense, por muy radical que fuera, osaría deteriorar su imagen. Es cierto tal como nos cuenta D. José Álvarez Saénz de Buruaga en su libro Materiales para la Historia de Mérida [1] que había un rechazo a todo aquello que sonara a religión. Así, se cambia el nombre de la calle S. Francisco  por Margarita Xirgu y la de San Juan de Dios por Enrique Borrás, los actores que representaron “Medea”. La Plazuela de Jesús por Francisco Ferrer y Guardia[2],  y a la de S. Andrés se le llamaría José Sanchís Banús[3]. También  a la Rambla de Santa Eulalia. en Marzo de 1936, se le quita el nombre para ponerle Manuel Azaña. D. José Álvarez anota en su libro, que la placa la trajeron de Valencia y costó 45,10 pesetas.[4]

Don Juan y Santa Eulalia

Pero las respuestas a casi todos estos interrogantes se encuentran en el libro de D. Juan Fernández López, llamado cariñosamente D, Juanito, quizás por su aspecto enjuto. Hombre nacido en Villanueva del Fresno, estuvo vinculado desde pequeño a la iglesia de Santa Eulalia en Mérida, como monaguillo desde 1940, y luego tras ordenarse sacerdote permanecería 39 años como coadjutor.

Muestra su ignorancia sobre la fecha de antigüedad de la primitiva imagen: “No sabemos nada de sus características estéticas y artísticas”. El primer dato que se conoce es del 29 de diciembre de 1908. Viene a Mérida el obispo de la diócesis, Don Félix Soto Mancera no le gusta la imagen y les expone a los de la Asociación ” la necesidad de adquirir una nueva imagen, dado que la actual no goza de los requisitos necesarios de belleza para su culto”

La visita en Badajoz en junio de 1909, al señor Obispo, del Presidente de la Asociación para hablar del tema y comunicarle que la recaudación ciudadana no era “muy halagüeña”,  no le hace cambiar de opinión e insiste  en que estaba ” dispuesto a suplir, si era necesario la cantidad de dinero que faltaba para su realización y compra”, Se ponen en contacto con un escultor valenciano, que envía unos bocetos que gustan y se aceptan, pero esperan que José Ramón Mélida les dé el visto bueno.

Santa Eulalia 1907

En 1910 muere Don Félix Soto Mancera y se suspende el proceso. Don Juan Fernández afirma que cuando el empezó de monaguillo, en 1940, Don César la sacaba de un armario, e iba troceándola en “pequeñas astillas” de los restos de la anterior que pegaban los monaguillos es las estampas del Trecenario, como una reliquia que se repartía entre los devotos.

Esto nos indica que la imagen actual es anterior a 1940, como se aprecia en algunas estampas fechadas en ese año y con la imagen de la estatua actual.

José Luis de la Barrera Antón[5] nos cuenta que se escribieron unos Gozos en honor de Santa Eulalia y se pusieron a la venta con reproducciones fotográficas de la imagen de Santa Eulalia. Y que en 1876 se encargó de hacer estas fotos al fotógrafo emeritense Benjamín Esperón. Lo que indica que la anterior a la actual era al menos de mediados del S.XIX. En septiembre de 1919 se toma la decisión de contratar a un artista valenciano “el sr. Alsina” imaginero, para que remodele ” la imagen y darle conformación externa totalmente nueva”. Indicando, que apoye la palma en la peana para no dañar la mano izquierda. La pregunta que se hace D. Juan es que si la antigua se había destruido, ¿ de dónde salió esta nueva imagen? Cuando, ya coadjutor en la iglesia, la ve sin vestir, la describe como: Una talla de madera y que estaba pintada toda ella muy burdamente de color azul oscuro, a excepción de rostro y manos. Al fijarse sospechó bajo la pintura la presencia de “estofado”[6]  se lo comunicó a Justo Berjano, conocido artista emeritense y lo confirmó. La Asociación, al cabo de unos años, envían la imagen a Llerena en donde  Luis Peña y su esposa, realizan una limpieza, y restauración, mostrándose al público en una solemne ceremonia un 30 de junio de 1994.

Santa Eulalia

La imagen actual podría entonces datarse en 1919 de manos de un valenciano denominado Alsina, mantiene la imagen,  el libro, el hornito y la palma, pero ha prescindido de la corona que siempre portaba la anterior como puede apreciarse en la antiguas estampas. De esta manera las preguntas que muchos se hacen quedan contestadas, sólo era necesario releer el libro de gran eulaliense Don Juan, don Juanito para todo el mundo, el tenía las respuestas.

Carmelo Arribas Pérez


[1]Materiales para la Historia de Mérida, Álvarez  Saénz de Buruaga, José. Diputación de Badajoz. Ayuntamiento de Mérida. 1994. Pg.299-300

[2] Francisco Ferrer fue un pedagogo de ideas anarquistas al que se acusó de provocar la Semana Trágica de Barcelona en 1909 y fue condenado a muerte  y ejecutado por un Consejo de Guerra. Las protestas provocaron la caída del gobierno de Maura

[3] José Sanchís Banús fue un médico neuropsiquiatra, que participó en política en las filas del Psoecomo diputado por Madrid. Y fundó la   Asociación Española de Neuropsiquiatría.

[4] Los jornales medios venían a ser aproximadamente unas 3,25 pesetas, por lo que la cantidad era elevada. i

[5] Mérida Crónicas de un Pueblo. De la Barrera Antón, José Luis. Mérida 2016. Pg.235,[6] El estofado es una técnica en madera policromada. El origen del nombre se cree que se encuentra en la palabra italiana “stoffa” (tela), que hace referencia a la tela fina representada por dicho trabajo.